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Para hablar sobre inversiones, primero hay que entenderlas

Una vez más, el medio Semanario Universidad falta a la verdad en el editorial “ROP de 2,9 millones de trabajadores está en Zonas Francas de Familia Garnier, U Latina, oficinas de Grupo Q, malls y otros caros edificios”, publicado el pasado miércoles 10 de agosto de este 2022.

Es cierto que las operadoras Popular Pensiones, Vida Plena, BN Vital, BCR Pensiones, BAC Pensiones y OPC-CCSS invirtieron cerca de ¢79.500 millones del ROP, dolarizados, en los fondos inmobiliarios antes mencionados, pero también es cierto que estos recursos representan menos del 8.3% del patrimonio total del ROP, y que los fondos inmobiliarios en los cuales está invertido ese dinero son a largo plazo, y en una “moneda dura” como lo es el dólar americano.

Es incorrecto relacionar las inversiones de una u otra Operadora con un edificio en particular, pues cada inversionista, sea individual, empresarial o un fondo de pensión, lo que adquiere ante una Sociedad Administradora de Fondos Inmobiliarios (SAFI), son participaciones de un fondo que contiene una serie de activos (portafolios de edificios) cuyos alquileres generan una renta para cubrir los gastos de mantenimiento y pagar dividendos a los dueños de las participaciones.

Es decir, por cada participación, los fondos de pensiones reciben un dividendo trimestral o semestral como retribución a la inversión, además de la garantía que estos “caros edificios” significan para la inversión inicial.

Otra falacia reproducida por este  medio es que los fondos de pensiones compran los edificios a personas reconocidas o relacionadas con gobiernos anteriores. Eso es falso. Son las SAFI las que compran los edificios. Luego de eso, los fondos de pensión adquieren participaciones de los fondos administrados por dichas SAFI, pero esa compra se lleva a cabo cuando ya los edificios forman parte del portafolio del fondo.

Luego de que las SAFI compran los edificios, ellos son los responsables de arrendarlos y seleccionar los arrendatarios, es por ello que la misma nota periodística, confirma que los alquileres de estos inmuebles los pagan empresas de reconocida solvencia económica, con contratos de muy largo plazo, garantizando el pago constante de los mismos. El buen mantenimiento y el valor de los edificios actúa como una garantía fiduciaria contra la inversión.

¿Qué puede haber de irregular en un proceso que es legal y regulado, por la ley de Protección al Trabajador y del Mercado de Valores?

La nota periodística intenta mal informar a los afiliados y pensionados, indicando que las inversiones en dólares, en fondos inmobiliarios de largo plazo, son contrarias a los fines que persigue un fondo de pensión. Por el contrario, resulta a todas luces muy positivo para un fondo de pensiones, sus afiliados y pensiones, contar con inversiones en fondos de las características que describe en la noticia de comentario.

Nada está más alejado de la realidad. Las inversiones en dólares, en fondos inmobiliarios de largo plazo, son uno de los instrumentos más utilizados a nivel mundial para inmunizar las carteras de pensiones contra la inflación y la volatilidad de los mercados, ya que tienden a pagar dividendos en plazos muy cortos, trimestrales o semestrales, normalmente en dólares (moneda fuerte) contra las pensiones que se pagan en colones (moneda débil).

Más que preocupar a los afiliados y pensionados, una inversión como esta debería darles cierto nivel de seguridad. Si empresas como supermercados, bodegas de electrodomésticos y restaurantes -arrendatarias de los edificios que conforman los portafolios inmobiliarios administrados por las SAFI-  operan con normalidad, es porque pagan su alquiler y, por ende, su fondo de pensión recibe los respectivos dividendos, en dólares, cada tres o seis meses. Finalmente, en eso consiste el trabajo de las Operadoras de Pensiones: administrar eficientemente los recursos de los trabajadores para pagarles pensiones.

Debemos recordar que, para hablar sobre inversiones, primero hay que entenderlas, un principio que, más que periodístico, es ético. Además, analizar las inversiones con criterios políticos o sociales, solo lleva a cometer errores e inducir a las personas a interpretar erróneamente inversiones de calidad y que ofrecen rendimientos para mejorar las pensiones futuras.

 

Héctor Maggi Conte, Gerente General OPC-CCSS

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